Aprende cómo proteger tu piel del sol

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Aprende cómo proteger tu piel del sol
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Ahora que ya pega fuerte Lorenzo, tenemos que protegernos. Pero, ¿valdrá solo con usar protector solar o es mejor no tomar el sol? Y, si vale con el protector, ¿cuál debería usar según mi tipo de piel? Y, ¿todavía puedo usar la crema solar que compré hace dos años?... Sí, sabemos que es un tema que provoca muchas dudas. Por eso, nos hemos puesto en contacto con el Dr. Ángel Pizarro, especialista en prevención del melanoma, para que nos resolviera algunas preguntas sobre cómo proteger la piel del sol. Esto es lo que nos ha contado:

¿Es bueno tomar el sol?
Desde el punto de vista de nuestra salud general debemos contestar que sí. Facilita una adecuada producción de vitamina D y, por mecanismos complejos en los que están implicados los opiáceos endógenos, produce una sensación de bienestar que para algunas personas tiene un claro efecto antidepresivo. Desde el punto de vista de nuestra piel, hay que ser más cauto. Algunas enfermedades como la psoriasis y el acné suelen mejorar con el sol, pero otras pueden empeorar. Y el exceso de sol favorece el envejecimiento cutáneo prematuro y la aparición de algunas formas de cáncer de piel.

¿Qué FPS me pongo dependiendo de mi tipo de piel? ¿Y en qué formato?
El FPS viene condicionado no solo por el tipo de piel, también por el momento del día en que nos exponemos al sol, la duración de la exposición y la latitud en que nos encontremos. Como mínimo debemos elegir siempre un FPS de 20. Si nuestra piel es muy clara o la exposición va a ser intensa, mejor elegir un FPS 50 o 50+. Y no olvidar reaplicar el producto cada una o dos horas. El formato depende de la zona a proteger, de nuestro tipo de piel y de nuestras preferencias personales. En caso de duda, consultar con el dermatólogo o el farmacéutico.

¿Nos bronceamos más con un FPS20 que con un FPS50?
Un FPS menor filtra menos luz, y por tanto puede facilitar un bronceado más precoz y más intenso que un FPS alto, y también permite que se sintetice más vitamina D. A cambio, el riesgo de quemadura solar sería mayor, si la piel es muy clara o la exposición es intensa y cercana al mediodía.

¿Puedo utilizar el mismo protector para el cuerpo y para la cara? ¿O mejor uno distinto? 
Mejor uno distinto, no tanto por el protector solar en sí, sino por los excipientes y la presentación del producto. Por ejemplo, en pieles más secas puede ser más cómoda una crema con excipientes más grasos y un gel o una emulsión fluida libre de aceites para cutis más grasos, mientras que en el cuerpo puede ser más práctico y cómodo una leche, un spray o un aceite. Generalmente las marcas de referencia y de calidad en fotoprotección especifican bien en el envase las características del producto y si están indicados o no para piel facial, seca o grasa.

¿Cuál es la cantidad adecuada de protector que debo utilizar?
El índice de protección que marca el envase se calcula de forma estandarizada para 2 mg. por centímetro cuadrado de piel, lo que supondría en un adulto que quiera proteger todo su cuerpo utilizar unos 25 ml. en cada aplicación. Los envases a menudo contienen 200 ml. Calculen lo que les dura y concluirán que habitualmente empleamos una cantidad muy inferior a esa. Si el protector es en formato crema, aplicate la cantidad de una avellana para la cara y la cantidad de una nuez por cada brazo, por cada pierna, por la espalda y por la zona anterior del tronco (en total para todo el cuerpo: una avellana y seis nueces). Hay que ser generoso en la aplicación del producto para acercarse al FPS que marca el envase. En las marcas de mayor calidad es frecuente que se informe sobre cómo aplicar el producto para acercarse a esa cantidad óptima, o al menos no quedarse muy por debajo de ella.

¿Cada cuánto tiempo debo reaplicar la protección? ¿Es verdad que las cremas resistentes al agua protegen después de bañarse?
Conviene reaplicar el producto cada 1 o 2 horas (con mayor frecuencia si se suda mucho o entramos y salimos del agua con frecuencia y nos secamos con toalla). En parte porque el sudor y el agua, o el acto de secarnos con toalla, pueden eliminar parte del producto, y, además, la cantidad empleada suele ser inferior a la óptima. La protección de las cremas resistentes al agua es mayor tras un baño que las que no lo son, pero no es absoluta.

¿Son mejores los protectores de farmacia que los de supermercado?
Los laboratorios que comercializan sus productos a través de farmacia suelen cuidar mucho que estos incorporen cualquier novedad beneficiosa desde el punto de vista médico. Informan de las características de sus productos de manera habitual al dermatólogo, y esta interacción con los dermatólogos también contribuye a optimizar sus productos y a detectar con prontitud cualquier problema o efecto adverso. Yo, como dermatólogo, tiendo a recomendar productos de farmacia. También el farmacéutico puede contribuir con un criterio más profesional a que el paciente resuelva dudas sobre qué fotoprotector elegir en cada caso.

Para niños y bebés: ¿qué hay que tener en cuenta?
Los niños menores de 2 años es preferible que no se expongan de forma directa “a tomar el sol”, y que en las zonas expuestas lleven un protector solar de FPS alto y adaptado para la piel infantil. Por ello, los pediatras suelen recomendar sistemáticamente suplementos de vitamina D, para evitar que un exceso de celo en la protección solar de los niños más pequeños pueda causar raquitismo en los huesos. A lo largo de la infancia hay que insistir sobre todo en intentar evitar las quemaduras solares en los niños, pues eso aumenta el riesgo posterior de melanoma en la edad adulta. Pero hay que evitar las posturas extremas de evitación del sol, salvo en niños con alguna enfermedad de piel que cause alta fotosensibilidad o se asocie a riesgo muy elevado de cáncer de piel. Algo de sol con moderación y las actividades al aire libre son globalmente muy sanas durante la infancia.

¿Cuándo caducan las cremas? ¿Puedo utilizar un protector solar del año pasado?
Es probable que un protector del año pasado siga siendo válido si su consistencia muestra una apariencia normal, sin formación de grumos. Es más seguro renovar el protector al inicio de cada verano, para garantizar su efecto en condiciones óptimas. El tiempo transcurrido y los importantes cambios de temperatura que sufren estos productos a lo largo del verano (muchas veces el envase puede haber quedado expuesto directamente a la luz solar) podrían mermar algo su estabilidad y actividad.

¿Qué debo echarme en la piel si me he quemado?
En una quemadura leve, lo habitual sería aplicar una leche o loción after-sun, suelen incorporar elementos hidratantes, como una leche o crema hidratante convencional, y algún compuesto con efecto refrescante o calmante. Si la quemadura es más intensa con mucho eritema y molestias locales, se puede añadir una crema con cortisona durante 2 o 3 días, o tomar un antiinflamatorio oral con asesoramiento médico. Si aparecen ampollas estamos ante una quemadura de segundo grado y lo mejor es acudir a un centro médico para su valoración y tratamiento.

El Dr. Ángel Pizarro es el Responsable de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de la Clínica Dermatológica Internacional. Ha sido uno de los dermatólogos pioneros en España y siempre recalca que la prevención es el mejor tratamiento del melanoma. Si quieres descubrir más cosas sobre ellos, échale un vistazo su web, o síguelos en Instagram o Facebook.

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