Friburgo es una ciudad suiza a orillas del río Sarine que parece sacada de un cuento medieval. Pasea por sus calles empedradas, admira sus más de 200 fachadas góticas, sube a la torre de la catedral para flipar con las vistas, come un plato típico regional, maravíllate con la obra de su artista patrio o date un baño de naturaleza…
Más info de la Región de FriburgoEmpieza el día desayunando en un café encantador situado en pleno centro y con más de 160 años de historia.
Saber másLa Catedral de San Nicolás es una auténtica joyita arquitectónica construida entre 1283 y 1490. Cuenta la leyenda que se quedaron a dos velas y no les dio tiempo a acabar el campanario. Pero puedes subir los 74 metros de escaleras (menos mal que no siguieron construyendo…) y disfrutar de las vistazas al casco antiguo.
Saber másEl espacio que alberga las obras de esta pareja mítica de artistas es el edificio donde originalmente estaba la estación de tranvías de Friburgo. Te quedarás fascinada ante las ingeniosas obras mecánicas de Jean Tinguely y las esculturas llenas de color de Niki de Saint-Phalle. Aparte de la expo permanente, suelen tener otras exposiciones temporales guays.
Saber másQué mejor que llenar el buche comiendo como un friburgués en un restaurante auténtico que sirve platos tradicionales, desde unas fondues deliciosas hasta el famoso menú de Bénichon compuesto por jamones, viandas, patatas, col, pierna de cordero, merengues, etc. Te vas a poner las botas.
Saber másCoge el último “petit train” del día que sale desde la plaza de Jean Tinguely para hacer un recorrido por las calles del casco antiguo de Friburgo y descansar los pies. Dura 1 hora y tiene guía en español.
Saber másEl trenecito te deja justo al lado del funicular, una especie de “ferrocarril” que se utiliza para subir grandes pendientes. Bueno, pues este es el único de toda Europa que no funciona con motor, sino que aprovecha las aguas residuales de la ciudad y así no contamina (olé). Conecta la parte baja histórica de la ciudad (Neuveville y Auge) con el centro más moderno.
Saber másA orillas del río Sarine, en la Ciudad Baja de Friburgo, está Le Port de Fribourg. Un espacio industrial reconvertido en restaurante y lugar de encuentro con un jardín abierto de mayo a septiembre, perfecto para tomar “un algo” de chill o escuchar un concierto con mucho ambientillo.
Saber másUna capillita barroca preciosa del siglo XVI. Desde la plaza que rodea la capilla se puede contemplar una magnífica vista de Friburgo. Aviso a navegantes: la subida es en cuesta y empinada.
Saber másPara finalizar el día, acércate hasta las Gorges du Gottéron y date un paseo tranquilo por el sendero que transcurre a lo largo del río. En la desembocadura, está el restaurante La Pinte des Trois Canards, un lugar con terracita, ideal para cenar su especialidad: la trucha del valle de Gottéron.
Saber más