48 horas en Madrid

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  • 48 horas en Madrid

Ahora que querrías irte de puente, AHORA es cuando a tus amigos de fuera les da por venir a Madrid. ¿Y quién va a hacer de guía turístico? ¿Quiéééén? Tú… pero sin dramas. Porque para facilitarte la vida de anfitrión, hemos preparado una guía completita para sacarle chicha a Madrid en 48 horas.

La dividimos por barrios (bieeen), y recopilamos los mejores planes, restaurantes bonitos, tiendas cuquis, sitios para hacer una pausa, para bailar y hasta para llenar de fotos el Instagram, para soplarle a tu gente cuando viene de visita a la capi. Porque entre tú y nosotras, sabemos que en el momento que ponen un pie en Madrid, siempre se te olvida dónde llevarles. Ahora ya solo te la tienes que empollar... o compartirla con ese amigo preguntón.

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Qué te vas a encontrar. Una de las zonas más trendy de Madrid, llena de callecitas estrechas con galerías de arte, restaurantes chic, pequeñas cafeterías y tiendas de diseño o moda con personalidad (¡no todas asequibles, pero qué bonitas son!). Bien para perderse unas horas sin otros muchos turistas a la redonda.

Para desayunar o tomar un brunch. Si solo quieres tomar un dulce, Pomme Sucre (Barquillo, 49) tienen croissants con chocolate, tartas, milhojas, bizcochos… todo delicioso. Para desayunar al solete, la terracita tranquila de Frida (San Gregorio, 8) mola y los latin eggs también. Y para un domingo de brunch, el champagne brunch de Propaganda (Libertad, 12) entra fenomenal (ay qué ricos están la mortadela trufada y el plum cake de vainilla).

Qué hacer por el barrio. Ver una exposición de fotografía o arte moderno por 3€ en la Fundación Mapfre (Paseo Recoletos, 23). Perderte entre libros en Panta Rhei (Hernán Cortés, 7), una librería maravillooosa llena de libros de diseño, ilustración, moda y alguna novela original). O marcarte una noche de jazz en el Bogui Jazz (Barquillo, 29) -tienen conciertos all week entre 10€ y 15€-.

Para una comida rápida. Mad Grill (Campoamor, 13), por sus deliciosas costillas barbacoa y su cerveza artesana. Bocadillo de Jamón y Champán (Fernando VI, 21), por su maridaje de champán y jamón con pan cristal. El Mercado de San Antón (Augusto Figueroa, 24), por el ambiente, las vistas desde su azotea y la variedad de sus puestos de comida. Pssst: el restaurante de arriba no merece la pena.

Tiendas bonitas. Para casa, nos gustan González y González (Pelayo, 68), el rinconcito del decorador Guille García-Hoz (Pelayo, 44), Despacio (Belén, 10), Studio Meraki (Campoamor, 10), Doméstico (Hortaleza, 102), Luciolé (Hortaleza, 106) o Studio BMK (Pelayo, 76). De moda, nuestras favoritas son Nud (Barquillo, 42), Mott (Barquillo, 31), Pez (Regueros, 15), Anclademar (Barquillo, 37), Scotch & Soda (Barquillo, 38) o Árbol (Barquillo, 9), porque los diseñadores son guays (vale, las tiendas son caras, pero aunque solo sea para mirar, las tiendas son muy guays).  Para mejores precios, todas las zapaterías de la calle Augusto Figueroa.

Para una pausa. Merendar en la Azotea Forus Barceló (Barceló, 6 - encima del mercado). Disfrutar de una palmera de chocolate es-pec-ta-cu-lar en La Duquesita (Fernando VI, 2). O sentarte a tomar un cafelito tan a gusto en el patio del Café del Instituto Francés (Marqués de la Ensenada, 12), eso sí, ojito que en finde solo abre el sábado de 09:30 a 14:00.

Para comer o cenar sentado. Para algo un poco exótico, Peyote San (Marqués de la Ensenada, 16). En una terraza apartada del mundanal ruido, Bosco de Lobos (Hortaleza, 63). Para probar algo castizo, Celso y Manolo (Libertad, 1) o La Carmencita (Libertad, 16) (con más azulejos para Instagram). Para una cena de chicas, Lady Madonna (Orellana, 6). Y para paladares exigentes, Taberna Arallo (Reina, 31).

Para salir. Bárbara Ann (Santa Teresa, 8), ponen buenas copas, tienen buena música y los camareros se suben a la barra a bailar a lo Bar Coyote. ThunderCat (Campoamor, 11), mucho dorado, mucho neón y mucho ambiente rockero. Toni2 (Almirante, 9), un piano-bar con ambientazo y gente de todo tipo cantando hasta las tantas. O Macera (San Mateo, 21), un bar hípster con rollito en el que producen sus propios destilados.

Para la foto de Instagram. La fachada del edificio de la SGAE - Sociedad General de Autores y Editores (Fernando VI, 4), la floristería Margarita se llama mi amor (Fernando VI, 9), la iglesia de Bárbara de Braganza en la Plaza de las Salesas, el COAM - Colegio de Arquitectos (Hortaleza, 63) o las vistas de la ciudad desde la terraza del Hotel Óscar (Plaza de Pedro Zerolo, 12).


 

Qué te vas a encontrar. Malasaña es el barrio más modernete de Madrid, lleno de pequeñas calles con encanto, tiendas hípster, ropa vintage, vinilos, grafitis muy instagrameables, bares de viejos y muchas terracitas. Fuencarral es una calle laaarga (parte peatonal, parte no) para ir más en plan tiendas. Y Conde Duque es más histórico, con locales de comida fusión, cafés cucos y su gran centro cultural.

Para desayunar o tomar un brunch. En Malasaña, puedes desayunar por menos de 4€ en la barra libre de tostadas con tomate o mermelada de Levadura Madre (Pez, 1). En Conde Duque, ve a Federal Café (Plaza de las Comendadoras, 9) para probar (e instagramear) sus deliciosísimos huevos benedictine o pásate por la Creperie Olive (Conde Duque, 24) para empezar el día con crepes recién hechas. Y en Fuencarral, como mucho desayuno no hay, te recomendamos Harina (Augusto Figueroa, 2).

Qué hacer por el barrio. Tomar un vermut en La Ardosa (Colón, 13) con una ración de salmorejo cremoso y uno de sus pinchos de tortilla deliciosos (tómatelo al fondo del local, pasando por debajo de la barra). Probar el teatro en versión micro (obras de 15 minutos por 4€ de nada) en Microteatro por Dinero (Loreto y Chicote, 9) o en versión normal en el Teatro Lara (Corredera Baja de San Pablo, 15) para intentae ver La Llamada (los actores luego suelen estar a la salida). O pasarte por el Cuartel de Conde Duque (Conde Duque, 11) para apuntarte a alguna de sus actividades (suelen tener conciertos, espectáculos de danza, mercadillos como el Lost & Found y cine al aire libre en verano).

Para una comida rápida. Crumb (Conde Duque, 8), por sus sándwiches de autor para tomar o llevar que están para chuparse los dedos. Lamian by Soy Kitchen (Plaza Mostenses, 4) porque ya no es la taberna cutre que era antaño, pero sigue teniendo esos platos asiáticos ricos-ricos y con un toque diferente. O el Mercado de San Ildefonso (Fuencarral, 57), porque el picoteo gourmet de cualquiera de sus puestos está realmente bueno y porque si hace bueno en su patio se está la mar de a gusto.

Tiendas bonitas. Si buscas cosas para poner la casa bonita, nuestras favoritas son El Moderno (Corredera Baja de San Pablo, 19), tiene desde objetitos de decoración, hasta monadas para la cocina, pasando por material chulo de papelería). Volver (Barceló, 15),  nos chifla su estilo nórdico… y su preciosísimo estudio de yoga escondido. o Dooc (Espíritu Santo, 27), tiene un poco el mismo rollo cool de El Moderno. Y para ropa, recomendamos la moda vintage de La Mona Checa (Velarde, 2), la ropa para chico de Sportivo (Conde Duque, 20),  los zapatos a medida de ioli (Espíritu Santo, 1) o las camisetas y sudaderas de diseño de Dear Tee (Colón, 11).

Para una pausa. Leer un rato mientras te tomas una copita de vino en la librería Tipos Infames (San Joaquín, 3). Tomarte un tentempié en la terraza de El Paracaidista (Palma, 10), probar la tarta de zanahoria o de chocolate y lúcuma de El Arquibar (Travesía del Conde Duque, 5) o merendar entre lucecitas en el Jardín Secreto (Conde Duque, 2), ojo, es absolutamente necesario reservar.

Para comer o cenar sentado. Si quieres marcarte una cena moderno-castiza, El Café Comercial (Glorieta de Bilbao, 7). En una auténtica taberna española, Casa Macareno (San Vicente Ferrer, 44) -imprescindibles las croquetas-. Para tener una experiencia gastronómica sorprendente, Pajarita (Apodaca, 20). Y para catar platos típicos con una vuelta de tuerca, Taberna Los Delgado (Palma, 63).

Para salir. KikeKeller (Corredera Baja de San Pablo, 17), una tienda de decoración que de noche se transforma en bar de copas. Corazón (Valverde, 44), un bar-coctelería para bailar a ritmo de DJ. O 1862 Dry Bar (Pez, 27) una coctelería retro en la que preparan riquísimos cócteles de autor.

Para la foto de Instagram. El atardecer en el Templo de Debod. Las vistas panorámicas a 360º de la azotea del Nice To Meet You (Gran Vía, 80). La fachada interior del Museo ABC (Amaniel, 29). O la famosa pared con ojos de la fachada de la tienda Tompai (Palma, 18).


 

Qué te vas a encontrar. Un barrio de toda la vida que mezcla tradición y cosmopolitismo a partes iguales, con un mix de ambiente universitario, restaurantes de moda, sitios típicos madrileños de aperitivo y cerveceo y mucha tienda chula. Buena zona para experimentar en tus carnes la auténtica vida local porque no hay muchos turistas a la redonda.

Para desayunar o tomar un brunch. Si quieres un desayuno sanísimo, en Abolea (Sandoval, 10) sirven unos boles deliciosos (y preciosos) de yogur con frutas. No es el sitio más barato, pero poder sacarle una foto bonita al desayuno, tiene su precio. Para zamparte un bizcocho, La Colectiva Café (Francisco de Rojas, 9) es tu sitio (recomendadísimos el bizcocho de choco-pera y el brownie de calabaza con cobertura de chocolate). Y si te apetece marcarte un brunch chic, apúntate al brunch quesero de Poncelet (José Abascal, 61).

Qué hacer por el barrio. Ir a ver alguna película en versión original a los míticos Cines Verdi (Bravo Murillo, 28). Colarte en una de las casas de Sorolla y ver los muebles originales, los jardines, el patio andaluz y la colección de pintura del artista en el Museo de Sorolla (Paseo del General Martínez Campos, 37). Probar algún Escape Room (algunos de los mejores de la zona son Rombo Code (Fernández de los Ríos, 70), Escape Khaos (Jerónimo de la Quintana, 10), Escape College (San Bernardo, 5) o Mad Escape Room (Donoso Cortés, 36). Practicar el “ponzaning” (acción de pasarse tardes y noches comiendo y bebiendo por Ponzano, la calle más gastro-cool de la ciudad). O ver una obra en los Teatros Luchana (Luchana, 38) o en el Teatro Galileo (Galileo, 39) (aquí, cuando hace buen tiempo, tienen teatro al aire libre).

Para una comida rápida. En plan tapeo, los puestecitos del Mercado de Vallehermoso (Vallehermoso, 36). Para pillar un buen bocata o una hamburguesa, la Cafetería HD (Guzmán el Bueno, 67). Por sus ricas conservas, Nudista (Luchana, 27). Y por sus platos sencillos, pero es-pec-ta-cu-la-res, la Sala de Despiece (Ponzano, 11), uno de los sitios donde mejor se come en la city… y uno de los indispensables si vas a hacer ponzaning.

Tiendas bonitas. Para casa, algunas de nuestras favoritas son Homki (Gaztambide, 8), objetitos de cocina, vajillas y otras chuladas. R de Room (Viriato, 45), muebles, alfombras y más monadas deco. O D-Luz (General Álvarez de Castro, 6), lámparas de todos los colores y sabores. Y de moda, nos encantan AmorShoes (Vallehermoso, 54), zapatería cool con zapatos made in Spain, o Friperie Vintage (Rodríguez San Pedro, 2), para los locos de los vaqueros con personalidad.

Para una pausa. Comerte un pincho de tortilla en cualquier terracita de la Plaza de Olavide. Tomarte una copita de vino en Gonzalín (Eloy Gonzalo, 8). Si hace calorcillo, probar el helado de nata de Bico de Xeado (Luchana, 3). Y si hace fresco, beberte una taza de té en Salón Des Fleurs (Guzmán el Bueno, 106) o probar un café bombástico en el diminuto Saint Georges Café (Cardenal Cisneros, 62).

Para comer o cenar sentado. Para ponerse de picante hasta arriba, Kitchen 154 (Vallehermoso, 36). Para descubrir nuevos sabores, Nakeima (Meléndez Valdés, 54), es necesario estar hora y media antes haciendo cola para entrar, pero merece la pena. Para una cena con amigas, Perrachica (Eloy Gonzalo, 10). Para comer bien en un sitio discretito, Fismuler (Sagasta, 29). Y si tienes mono de comida siciliana, Mercato Ballaró (Santa Engracia, 24) -abajo es más informal, arriba es de mesa y mantel-.

Para salir. Para tomar un cóctel, The Dash (Murillo, 5). Para animar la noche a ritmo de flamenquito, Makandé Live Music (Castellana, 70). Y para echarse unos bailes hasta no tan tarde, La Lianta (Ponzano, 10).

Para la foto de Instagram. El patio andaluz del Museo de Sorolla (Paseo del General Martínez Campos, 37). La estación fantasma del Metro (Plaza de Chamberí). El atardecer desde la azotea del Hotel Exe (Arcipreste de Hita, 10).


 

Qué te vas a encontrar Es la zona más antigua de Madrid, también la más turística y en sus calles se cruzan placitas, monumentos, museos, bares para guiris y tascas de toda la vida. La zona de Las Letras tiene aires más modernetes por sus restaurantes bonitos, sus cafés y sus pequeñas tiendas de decoración.

Para desayunar o tomar un brunch. Para desayunar con cazuelitas de huevos, Plenti (Costanilla de los Desamparados, 13). Si quieres empezar el día con una tarta o un bizcocho, Motteau (San Pedro, 9). Para un brunch contundente, Ópalo (Zaragoza, 9). Y si buscas una opción más gourmet, tu sitio es Tándem (Santa María, 39).

Qué hacer por el barrio. Apuntarte a un concierto de Jazz en el mítico Café Central (Plaza del Ángel, 10). Tomarte una caña en Sobrino de Botín (Cuchilleros, 17), el restaurante más antiguo del mundo. Hacer un tour guiado gratis por el centro saliendo de la Plaza Mayor (si puedes, pide que tu guía sea Imán Amor). Visitar el Palacio Real y La Almudena. Ver alguna expo en CaixaForum (Paseo del Prado, 36) o en el Thyssen (Paseo del Prado, 8). Tomarte una tapita en el Mercado de San Miguel (Plaza de San Miguel). O caminar por la Cuesta de Moyano (sobre todo si hay casetas de libreros).

Para una comida rápida. Si hace frío tómate un caldito del samovar de Lhardy (Carrera de San Jerónimo, 8). Para probar una tortilla de patata deliciosa y recién hecha, Taberna La Daniela (Cuchilleros, 9). Si estás en plan tapeo, cualquiera de los puestecitos del Mercado de San Miguel (Plaza de San Miguel). O para tomarte un vinito con quesos buenos y embutidos, Alimentación Quiroga (Huertas, 19).

Tiendas bonitas. Para poner la casa bonita recomendamos Estudio Báltico (Costanilla de los Desamparados, 6), monerías varias, libros y utensilios de cocina. Mosaista (San Pedro, 16), baldosas hidráulicas ultra bonitas. O Il Guacciaro (San Pedro, 19), muebles vintage del siglo XX.  Y para comprar ropa y accesorios nos gustan La Intrusa (León, 17), ropa y detallitos artesanos. La Integral (León, 25), camisas, camisetas y objetitos de diseño. Ginger & Velvet (Alameda, 4), joyitas hechas a mano. O Pinar Shop (Verónica, 15), para ropa hípster de chico.

Para una pausa. Tomarte un vinito en la azotea de The Hat (Imperial, 9). Comerte un trozo de tarta con un té en la terracita escondida de El Jardín Secreto de Salvador Bachiller (Montera, 37). Beberte una caña con vistas a la Puerta del Sol en Puertalsol by Chicote (Puerta del Sol, 10). Pillar un café del bueno en Misión Café (Reyes, 5). O si quieres merendar, la barra libre de crepes que tienen todos los findes en la Brasserie Antoinette (Preciados, 34).

Para comer o cenar sentado. En una taberna de toda la vida, Taberna La Elisa (Santa María, 42). Con ambiente castizo y buenos vinos, Taberneros (Santiago, 9). Para algo exótico, Chuka Ramen (Echegaray, 9). Si quieres cenar en un patio iluminado, Saporem (Ventura de la Vega, 5). Si te apetece teletransportarte al trópico, Casa Jaguar (Caños del Peral, 9). O si quieres probar la gastronomía canaria, Gofio by Cícero Canary (Lope de Vega, 9).

Para salir. Salmon Guru (Echegaray, 21), la coctelería del famosísimo coctelero Diego Cabrera. Café Berlín (Costanilla de los Ángeles, 20), para conciertos o para bailar hasta las tantas casi todos los días de la semana. Kapital (Atocha, 125), como tiene 7 plantas y en cada una suena un tipo de música distinta es el lugar perfecto si lo que quieres es mover el esqueleto. O El Negro (Ventura de la Vega, 21), un bar cutrecillo, pero tienes posibilidad de ver algún actor famosete nacional.

Para la foto de Instagram. Las vistas a la Gran Vía desde la terraza de Picalagartos Sky Bar (Gran Vía, 21). El “Bésame en esta esquina” de la pared de la entrada del Bar Miranda (Huertas, 29). El jardín vertical de CaixaForum (Paseo del Prado, 36). O la mítica foto de los pies pisando el kilómetro cero en la Puerta del Sol.


 

Qué te vas a encontrar. En esta zona (pijito) clásica de Madrid te vas a encontrar mogollón de tienditas de lujo top (pero caras, pero top), callejones de terrazas, algunos restaurantes de diseño (aunque también hay una que otra tabernita castiza) y en medio de todo esto, el Parque del Retiro, como no.

Para desayunar o tomar un brunch. Desayuna en medio de una tienda de decoración, en Il Tavolo Verde (Villalar, 6). Para celíacos, Sana Locura (General Oraá, 49). Si te chiflan las torrijas, no dejes de pasarte por Juliettas (Hermosilla, 58). Para un brunch neoyorquino, Panela & Co (López de Hoyos, 10). Y si buscas una opción estilosa para instagramear, Bendita Locura (Príncipe de Vergara, 73).

Qué hacer por el barrio. Dar un paseo por las tiendas de la Quinta Avenida calle Serrano y del callejón de Jorge Juan. Visitar dos museos poco conocidos (pero fantásticos), el Lázaro Galdiano (Serrano, 122) y el Museo Arqueológico (Serrano, 13 - ahora está en obras pero pronto acabarán). Apuntarte a uno de los conciertos que organiza la Fundación Juan March (Castelló, 77) o irte de Bach Vermut al Auditorio Nacional (Príncipe de Vergara, 146). Pillar una cesta de picnic en Magasand (Columela, 4) y llevártela al Retiro para zampar.

Para una comida rápida. Taberna Limone (Diego de León, 42), porque su focaccia de gorgonzola, pollo y rúcula y sus raviolis de tiramisú están de infarto. La Cazorla (General pardiñas, 80), por sus tapas andaluzas, sus camareros majos y, sobre todo, por su tazón de salmorejo. El Mercado de la Paz (Ayala, 28), porque en sus puestecitos sencillos se come muy bien, sobre todo en el del restaurante italiano. O el otro local de Bocadillo de Jamón y Champán (Avenida de Menéndez Pelayo, 15), para tomarte un bocadillo gourmet frente al Retiro.

Tiendas bonitas. Para encontrar monadas de decoración, Guáimaro (Velázquez, 48 - nos encanta su jardín interior) o Esman (Villanueva, 39), por sus muebles art decó. Para comprar tocados, nos encanta Mimoki (Conde de Aranda, 8), tienen un montón de opciones para novia e invitadas. Para ropa el outlet de Broom (Goya, 17), marcas francesas buenas en un patio escondido de Goya, o el de French Connection (Ayala, 7) porque nos mola su rollito trendy inglés. Y para ropa de chico, Suitsupply (Villanueva, 20), trajes increíbles a muy buen precio.

Para una pausa. Tomarte un blue latte (un “café” color azul pitufo) en Religion Coffee (María de Molina, 24). Merendar con las amigas en el patio ajardinado de Donde Mónica (Padilla, 3). Hacer una pausa para un café en la terraza del Cappuccino Grand Café (Plaza de la Independencia, 5). Si hace fresquito, ir a por una taza de té (con un trozo de tarta de limón y merengue) a Vailima (Salustiano Olózaga, 18). Ir a por una caña o un vinito a la terracita del Florida Park dentro del Parque del Retiro. O comerte un taco con una margarita en la azotea de Cascabel (Serrano, 52 - 7ª planta).

Para comer o cenar sentado. Para cenar de lujo en un restaurante espectacular (aunque carete), Amazónico (Jorge Juan, 20). Si tienes un plan parejil, Lux (Jorge Juan, 22). Si te apetece probar comida fusión peruano-asturiana, Cilindro (Don Ramón de la Cruz, 83). O para sorprender a tus amigos celíacos con comida italiana, Flavia (Gil de Santivañes, 2).

Para salir. Si quieres empezar el jaleo desde la tarde, La Flaca (Velázquez, 94). Para darlo todo hasta las tantas a ritmo de flamenquito, Makandé (Castellana, 70). Si quieres un cóctel, el bar de Hermosos y Malditos (Hermosilla, 23). O para una noche de jazz, The Jungle Club (Jorge Juan, 20)... está en la planta baja de Amazónico… sííí, este sitio nos encanta.

Para la foto de Instagram. Una panorámica del estanque (barquitas incluidas) y el Palacio de Cristal en el Parque del Retiro. La escultura de Chillida en el Museo de Escultura al Aire Libre bajo el puente de Eduardo Dato. Las escaleras de la Biblioteca Nacional (Recoletos, 20). El patio preciosísimo que se esconde dentro del número 26 de la calle Hermosilla.


 

Qué te vas a encontrar. Es la zona más internacional (y exótica) de Madrid y también una de las más animadas. Está llena de barecitos, de tiendas de multitud de países, de placitas, de terracitas para irte de tapeo los domingos, de centros culturales y de sitios para hacer planes vintage-modernos.

Para desayunar o tomar un brunch. Con buen café y bizcochos caseros, Hola Coffee (Dr. Fourquet, 33). Si quieres empezar el día con una quiche calentita, Pan Adoré (Plaza de Cascorro, 20). Para un brunch tranquilo en plena zona del Rastro, Martina Cocina (Plaza de Cascorro, 11). O si te apetece empezar el día entre libros, los desayunos o el brunch de La Infinito (Tres Peces, 22).

Qué hacer por el barrio. Apuntarte a un tour de Street Art por las calles de Lavapiés. Reservar una bici-picnic para recorrer Madrid Río. Ir al cine bar con películas en versión original de Sala Equis (Duque de Alba, 4). Buscar cosas monas en el Mercado de Motores (lo hacen el segundo finde de cada mes en el Museo del Ferrocarril - Paseo de las Delicias, 61). Dar una vuelta por la Casa Encendida (Ronda de Valencia, 2). Ver alguna expo en El Matadero (Paseo de la Chopera, 14). Visitar el invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela. Y sin falta, ir a pasear el domingo por el Rastro.

Para una comida rápida. Las mariscadas clandestinas que organizan los sábados en el Mercado de la Cebada (Plaza de la Cebada). Para un plan de picoteo, Juana La Loca (Plaza Puerta de Moros, 4). Si quieres tomar unas tapas con un vinito, Runaways (Embajadores, 197). O para tomar el aperitivo, la terracita de La Musa Latina (Costanilla de San Andrés, 12).

Tiendas bonitas. Cositas para casa en Olofane (Plaza del General Vara de Rey, 11), tienen lámparas de todo tipo. Cocol (Costanilla de San Andrés, 18), una tienda de preciosidades en la Plaza de la Paja. O alguna de las tiendas de muebles del Rastro (Non Vacui, Reno, Igloo Vintage…). Ropa bonita en el outlet de Kling en La Latina (Duque de Alba, 10), tienen rebajas hasta del 50%. Los puestecitos de chaquetas y vaqueros vintage del Rastro. Las míticas alpargatas de Casa Hernanz (Toledo, 18), hay que hacer fila para entrar, pero merece la pena. Cactus y plantitas en Planthae (Dr. Fourquet, 30). Y monadas varias en el anticuario Santa y Señora (Santa Ana, 6), tienen ropa, piezas de arte, complementos… y de vez en cuando organizan sesiones de teatro.

Para una pausa. Ver el atardecer cóctel en mano en El Viajero (Plaza de la Cebada, 11). Una caña al atardecer (también) en Las Vistillas. Tomarse un respiro en el Jardín del Príncipe de Anglona. Probar uno de los mejores salmorejos de Madrid en la Taberna Calatrava (Calatrava, 22). Pasear entre flores en la Rosaleda del Parque del Oeste. Irte de vermut a La Perejilla (Cava Baja, 25). O si hace bueno, tomarte un helado de sésamo en Sani Sapori (Lavapiés, 31).

Para comer o cenar sentado. Para una cenita cool con amigas, El Imparcial (Duque de Alba, 4). Si quieres comer rico en plan informal, Toga (Juanelo, 23). Platos para compartir en un sitio mítico (pero renovado), en Café Ángelica (Segovia, 9 - el antiguo Café del Nuncio). O para comer en terraza, el Naia Bistró (Plaza de la Paja, 3).

Para salir. Copas y conciertos, en la Sala Juglar (Lavapiés, 37), suelen salir músicos como Christina Rosenvinge. Con espectáculo de flamenco, el Corral de la Morería (Moreria, 17). Para unos cócteles, la Mezcaloteca Corazón Agavero (Humilladero, 28), son especialistas en tequila y mezcal. O Medias Puri (Plaza Tirso de Molina, 1) para bailar hasta las tantas en los bajos del Teatro Apolo.

Para la foto de Instagram. Los bolardos vestidos de la calle Lavapiés. El viaducto de Segovia desde dos panorámicas diferentes (desde la calle Bailén, justo enfrente, y desde el final de la calle Segovia). El puente de Segovia desde el otro lado del Manzanares para capturar también la catedral de la Almudena y el Palacio Real. El lago de la Casa de Campo. O la casita alpina del Campo del Moro.

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